Así oimos

 Títulos

• Así funciona el oido humano
Frecuencia
Decibelio (dB)
El oído externo
El tímpano
• El oído medio
La trompa de Eustaquio
El oído interno
La cóclea
El vestíbulo
La vía Auditiva Central

Así funciona el oido humano
Las ondas sonoras se crean cuando las moléculas de aire se ponen en movimiento y su energía se trasmite a las moléculas de aire adyacentes. Los sonidos pueden ser de varios tipos.
Existen sonidos sencillos como los tonos puros (que sólo contienen un componente de frecuencia) y sonidos complejos como el habla o el ruido que consta de varios componentes de frecuencia. La mayoría de los sonidos que oímos diariamente son complejos. volver

Frecuencia
La frecuencia de un sonido es el número de ciclos de una onda de sonido en un segundo. La unidad de medición es el hertzio (Hz). La frecuencia de un sonido aumenta a medida que se incrementa el número de ciclos. Las vibraciones entre 20 y 20.000 ciclos por segundo los interpreta como sonido una persona sana. Un sonido agudo podría ser un flautín o el canto
de un pájaro. Los sonidos graves podrían ser el sonido de un trueno desde lejos o los tonos de un bajo. volver

Decibelio (dB)
El termino dB (decibelio) y la escala de dB se utilizan en todo el mundo para medir los niveles de sonido. La escala de decibelios es una escala logarítmica en la que el doble de la presión de sonido corresponde a un aumento del nivel de 6 dB.

Es muy importante comprender que el término "dB" puede tener distintos significados y que no se trata de un valor fijo como el voltio o el metro, etc. El valor de un dB depende del contexto en el que se utilice.

La presión de sonido se suele expresar en dB SPL, en el que el sonido más débil que un persona con audición normal puede detectar es de 1000 Hz o en dB HL que corresponde al umbral de audición normal de un sonido específico (p. Ej. de 125 a 8000 Hz); por tanto, 0 dB SPL y 0 dB HL no son lo mismo. volver

Ejemplos de distintas intensidades de sonido expresadas en dB(HL.):

180 dB ...... Cohete al despegar
140 dB ...... Motor de inyección al despegar
120 dB ...... Grupo de rock
110 dB ...... Trueno fuerte
90 dB ...... Tráfico de ciudad
80 dB ...... Radio fuerte
60 dB ...... Conversación normal
30 dB ...... Susurro muy bajo
0 dB ...... Sonido más suave que una persona puede oír

El oído es un órgano del cuerpo humano muy sensible y avanzado. La tarea principal del oído es detectar y analizar los ruidos mediante el proceso de transducción. Otra función muy importante del oído es la de mantener el sentido del equilibrio.
La mejor forma de describir el funcionamiento del oído es mostrando la ruta que siguen las ondas sonoras en su trayectoria a través de este órgano. El oído se divide en tres partes principales:

El oído externo
El oído medio
El oído interno


Ahora describiremos, como es y funciona el oído. volver

El oído externo
La única parte visible del oído es el pabellón auditivo (la oreja) que, debido a su especial forma helicoidal, es la primera parte del oído en reaccionar ante el sonido. El pabellón auditivo funciona como una especie de embudo que ayuda a dirigir el sonido hacia el interior del oído. Sin la presencia de este embudo las ondas sonoras tomarían una ruta directa hacia el conducto auditivo. Esto haría que el proceso de audición fuera difícil e ineficaz ya que gran parte del sonido se perdería y sería más difícil escuchar y comprender los sonidos.
El pabellón auditivo es imprescindible debido a la diferencia de presión que existe en el interior y exterior del oído. La resistencia del aire es mayor en el interior que en el exterior del oído porque el aire del interior se encuentra comprimido, y por ello, a mayor presión.
Para que las ondas sonoras penetren en el oído de la mejor forma posible, la resistencia del aire no debe ser demasiado alta. El pabellón auditivo es esencial para ayudar a vencer la diferencia de presión en el interior y exterior del oído. El
pabellón auditivo funciona como un vínculo intermedio que hace que esta transición sea más suave y menos brutal, permitiendo que penetren mayor cantidad de sonidos en el conducto auditivo (meatus).
Una vez que las ondas sonoras han superado el pabellón auditivo, se desplazan de dos a tres centímetros dentro del conducto auditivo antes de golpear el tímpano, también conocido como membrana timpánica. volver

El tímpano 
El tímpano (membrana timpánica), el cual señala el inicio del oído medio, es extremadamente sensible. Para proteger al tímpano, el conducto auditivo se curva ligeramente haciendo más difícil que por ejemplo, los insectos puedan alcanzarlo.
Al mismo tiempo, la cera del oído (cerumen) del conducto auditivo ayuda a mantener fuera del oído las materias no deseadas, como el polvo, la suciedad y los insectos.

El conducto auditivo, además de proteger el tímpano, actúa como un audífono natural que amplifica automáticamente los sonidos bajos y menos penetrantes de la voz humana. De este modo, el oído compensa parte de la debilidad de la voz humana, y hace más fácil oír y comprender una conversación normal.

El oído medio
El tímpano es muy fino, mide aproximadamente de 8 a 10 mm de diámetro y se estira por medio de pequeños músculos. La presión de las ondas sonoras hace que el tímpano vibre. Las vibraciones se transmiten al interior por medio de tres huesos: martillo, yunque y estribo. Estos tres huesos forman 
una especie de puente, y el estribo, el último hueso donde llega el sonido, está conectado con la ventana oval. La ventana oval es una membrana que recubre la entrada a la cóclea en el oído interno. Cuando el tímpano vibra, las ondas
sonoras pasan por el martillo y el yunque hacia el estribo y posteriormente hacia la ventana oval.
Cuando las ondas sonoras se transmiten desde el tímpano a la ventana oval, el oído medio funciona como un transformador acústico, amplificando las ondas sonoras antes de que lleguen al oído interno. La presión de las ondas sonoras es unas 20 veces mayor en la ventana oval que en el tímpano. La presión se aumenta debido a la diferencia de tamaño entre la superficie relativamente grande del tímpano y la superficie menor de la ventana oval. El mismo principio se aplica cuando una persona que lleva un zapato con tacó tipo aguja nos pisa.
La pequeña superficie del tacón causa mucho más dolor que un zapato plano con una superficie mayor. volver

La trompa de Eustaquio 
La trompa de Eustaquio se encuentra también en el oído medio, y conecta el oído con la última parte del paladar. La trompa de Eustaquio iguala la presión del aire a ambos lados del tímpano, garantizando que la presión no se acumula en el oído.
El tubo se abre cuando tragamos, igualando la presión del aire en el interior y exterior del oído.

En la mayoría de los casos la presión se iguala automáticamente, pero a veces no ocurre así, y puede ser necesario realizar la operación de tragado de forma enérgica.
La acción de tragado forzará a abrirse al tubo que conecta el paladar con el oído, igualando así la presión.
La acumulación de presión en el oído puede darse en situaciones en las que la presión en el interior del tímpano es diferente de la presión en su exterior. Si la presión no se iguala, se acumulará en el tímpano impidiendo que éste vibre
adecuadamente. La vibración limitada hará que se reduzca ligeramente la capacidad de audición. Una gran diferencia de presión provocará malestar e incluso un ligero dolor. La acumulación de presión en el oído a menudo se da en
situaciones en las que la presión es cambiante, por ejemplo, cuando volamos o conducimos en zonas montañosas.
Una vez que las vibraciones del tímpano se han transmitido a la ventana oval, las ondas sonoras continúan su camino hacia el oído interno. volver

El oído interno
El oído interno es una intrincada zona de tubos y conductos, conocido como laberinto. En el laberinto se encuentran el vestíbulo y la cóclea. volver

La cóclea
En la cóclea, las ondas sonoras se transforman en impulsos eléctricos que se envían al cerebro. El cerebro traduce esos impulsos en sonidos que podemos reconocer y entender.
La cóclea parece la concha de un caracol o una manguera enrollada. La cóclea se encuentra llena de un fluido llamado perilinfa y contiene dos membranas colocadas muy cerca una de la otra. Estas membranas forman una especie de pared de
separación en la cóclea. Sin embargo, para que el fluido se mueva libremente en la cóclea de un lado al otro de la pared de separación, la pared dispone de un pequeño orificio (helicotrema). Este orificio es necesario, ya que garantiza
que las vibraciones de la ventana oval se transmitan a todo el fluido que se halla en la cóclea.
Cuando el fluido se mueve en el interior de la cóclea, miles de microscópicas fibras pilosas que están en el interior de la pared de separación se ponen a su vez en movimiento. Existen aproximadamente 24.000 de estas fibras pilosas, dispuestas en 4 largas filas.
Todas las fibras pilosas están conectadas al nervio auditivo y, dependiendo de la naturaleza de los movimientos en el fluido coclear, se ponen en movimiento diferentes tipos de fibras pilosas. Cuando estas fibras se mueven, envían señales
eléctricas al nervio auditivo que está conectado con el centro auditivo del cerebro. Los impulsos eléctricos se traducen en el cerebro en sonidos que podemos reconocer y entender. Como consecuencia, estas fibras pilosas son esenciales para nuestra capacidad de audición. Si estas fibras resultaran dañadas, entonces la capacidad auditiva de la que disponemos se vería deteriorada. volver

El vestíbulo
Otra parte importante del oído interno es el órgano del equilibrio, el vestíbulo. El vestíbulo registra los movimientos del cuerpo, garantizando así que podamos mantener el equilibrio. El vestíbulo consta de tres conductos con forma de anillo, orientados en tres planos diferentes. Los tres conductos están llenos de fluido que se mueve conforme a los movimientos del propio cuerpo. Además del fluido, estos
conductos también contienen miles de fibras pilosas que reaccionan al movimiento del fluido, enviando pequeños impulsos al cerebro. El cerebro los decodifica y utiliza para ayudar al cuerpo a mantener el equilibrio. volver

La vía Auditiva Central
La vía auditiva central es el conjunto de fibras que conducen los impulsos acústicos de la periferia hasta la corteza cerebral, a cuyo nivel se hacen conscientes. Posee varios eslabones, el primero de los cuales lo constituyen las células bipolares del ganglio de Corti, que dan unas prolongaciones centrales que terminan cada una de ellas en el núcleo auditivo dorsal y en el núcleo auditivo ventral situados en la protuberancia, cerca del suelo del cuarto ventrículo. 
Estos núcleos constituyen el segundo eslabón de dicha vía. Aquí, la mayoría de las fibras que nacen pasan al otro lado de la línea media de la protuberancia. Algunas de ellas no se cruzan en la línea media sino que toman un trayecto ascendente, uniéndose con las fibras procedentes del lado opuesto que cruzan la línea media. 
De las fibras nacidas en este eslabón, las de la parte más anterior del núcleo acústico dorsal se unen con las de la parte más posterior del núcleo acústico ventral y pasan al otro lado, cruzándose en la línea media con las provinentes de la dirección contraria y formando una decusación llamada cuerpo trapezoides. 
Asimismo, otras fibras (las nacidas en la parte más posterior del núcleo acústico dorsal y las de la parte más anterior del núcleo acústico ventral) también pasan al otro lado contribuyendo a formar el cuerpo trapezoide al cruzarse con las homólogas del lado contrario. En el cuerpo trapezoides se distinguen aún tres decusaciones que son la formada por el entrecruzamiento de las fibras más posteriores (decusación de Von Monakow), la formada por el entrecruzamiento de las fibras más anteriores (cuerpo trapezoides propiamente dicho). 
Llegadas al lado contrario, las fibras más anteriores se incurvan y ascienden por el tronco del encéfalo, las fibras de la parte media hacen escala en el núcleo llamado oliva superior y ascienden posteriormente, las fibras más posteriores, también se incurvan y, al ascender, hacen escala en los núcleos de estructura reticular. 
Al conjunto de todas las fibras se las llama cinta de Reil lateral o Lemnisco Lateral, el cual sigue un trayecto ascendente hasta alcanzar el mesencéfalo al que da una rama colateral para los tubérculos cuadrigéminos inferiores. La cinta de Reil llega hasta el tálamo, a nivel del núcleo geniculado medial y de ahí parte el último eslabón de la vía acústica que finaliza a nivel de la corteza cerebral en el área 41 situada en la corteza del opérculo inferior de la Ínsula de Reil, en las circunvoluciones breves. 
Todas las conexiones explicadas hasta ahora constituyen la vía auditiva consciente. Ya se ha indicado anteriormente que existen fibras que no se hacen contralaterales sino que ascienden directamente por el mismo lado hasta el tálamo (y de ahí alcanzan el área 41). Ello explica que al cortar la cinta de Reil lateral no se produzca una acusia sino una hipoacusia. 
Existen aún un grupo de fibras que no alcanzan la corteza cerebral sino que van destinadas a los núcleos motores del ojo, al núcleo del espinal, al núcleo motor del facial y a otros núcleos motores de los pares craneales. Al conjunto de estas conexiones se les denomina vía auditiva refleja, y su misión consiste en facilitar la ejecución de numerosos movimientos reflejos asociados a la audición (contracción de la musculatura mímica en audiciones desagradables, desviación de la mirada y la cabeza hacia el lado del que parte el sonido...). volver

Para finalizar diremos que existe aún un grupo de conexiones laterales que descendiendo por la parte caudal de la médula, llegan hasta el centro de la micción (facilidad de orinar al oír una canilla abierta o sonido de agua). volver